¿Cómo ven la inmigración los partidos de la “nueva extrema derecha” europea?

Introducción

“​El populismo, como muchos otros conceptos, es en sí mismo un cascarón vacío que puede ser llenado y dotado de sentido por cualquier cosa que se ponga en su interior​” (Mény, 2005) 

Con esta frase del autor Yves Mény se describe cómo funciona el populismo actual, algo vacío que al ser llenado por líderes carismáticos pasa a convertirse en entes políticos que en la actualidad están llenando el continente europeo de discursos xenófobos y se enfrentan a la mismísima Unión Europea en aras de romper el proyecto comunitario. Estos entes políticos han sido descritos por autores como Piero Ignazi o Cas Mudde, de ser una “nueva extrema derecha”, al ser partidos que han roto con los lazos fascistas y se declaran abiertamente democráticos, centrando su discurso en una crítica hacia características del sistema y manteniendo el principio de la soberanía del pueblo, algo a lo que la “extrema derecha tradicional” es completamente contraria (Mudde, 2007) (Ignazi, 2003). 

Estos partidos son más que conocidos en la Unión Europea (UE) por el conjunto de la población, desde el caso nacional con VOX, tenemos en países como Francia el Frente Nacional (FN) de Marine Le Pen, el Partido Popular Danés (PPD) como caso escandinavo, Amanecer Dorado (AD) en Grecia, el Partido por la Libertad (FPÖ) austríaco, Alternativa por Alemania (AfD) en el país germano, la Liga Norte (LN) de Salvini en Italia o el Partido por la Libertad (PVV) de Geert Wilders en los Países Bajos son algunos de los integrantes de la familia de la “nueva extrema derecha” europea.

En este trabajo se analizarán como estas formaciones incurren en el discurso populista para atacar al colectivo de los inmigrantes, usando para ello las teorías de Kirk Hawkins y la perspectiva postestructuralista para la diferencia entre nosotros, los europeos blancos, y ellos, los inmigrantes que nos están “invadiendo y atacando”. 

Revisión de literatura 

Entre la literatura académica encontramos varias ramas de estudio, desde aquellos autores que se centran en el tipo de votante de estas formaciones, hasta sus acciones o en concreto las palabras que usan en sus discursos. 

Como hemos mencionado en la introducción, no estamos hablando de las formaciones de la extrema derecha tradicionales, sino de una nueva familia de partidos que coinciden en un discurso populista cuyos principios son el anti-europeísmo, anti-sistema, anti-partidos, anti-globalización, anti-mercado, anti-islam y anti-inmigración (Mora, 2013). A su vez, son movimientos/partidos que se han separado de la extrema derecha tradicional al no vincularse con el fascismo y abandonar todos los símbolos relacionados, acogen la democracia y usan los medios democráticos para conseguir el poder y la legitimidad, lo que les ha permitido aumentar su éxito electoral en comparación con los partidos de extrema derecha tradicionales, que siguen con un escaso porcentaje de votos en las elecciones (Goodwin, 2007) (Mudde, 2007) (Ignazi, 2003). Gracias a estos éxitos en las urnas, logran legitimidad democrática consiguiendo que la sociedad olvide y/o no tenga en cuenta los vínculos con los idearios de derecha radical del primer tercio del s.XX (Rydgren, 2007), de ahí que se ensalce, reiteradamente, la soberanía popular, la auténtica democracia y el “pueblo” como sujeto político decisivo para garantizar el futuro de la nación (Antón-Mellón, 2016). 

En referencia a su discurso respecto a la inmigración como parte fundamental de su núcleo ideológico, podemos distinguir la literatura que destaca un nuevo concepto de ultranacionalismo como puede ser el “nativismo”, definido como “​(…) una ideología que sostiene que los Estados deberían ser habitados exclusivamente por miembros del grupo nativo (la nación) y que los elementos no-nativos (personas e ideas) son fundamentalmente una amenaza para un estado-nación homogéneo”​ (Mudde, 2007:19) (Betz, 2007). Este concepto a su vez es compartido por el profesor Taguieff, que lo incluye dentro del marco del “nacional-populismo”, que, entendido desde la perspectiva postestructuralista, es una clásica invocación populista del “nosotros” confrontados contra el “ellos” en una llamada regenerativa a la comunidad nacional amenazada por la inmigración, una clase política corrupta y traidora y la mundialización (Taguieff, 2007) (Antón-Mellón, 2007). Algo ejemplificado por el autor en el caso del FN con los discursos de Marine Le Pen: “​El nacional-populismo de Le Pen ofrece simultáneamente una voz de protesta y de identidad. Apela al ethnos (la nación étnicamente pura) y al demos (las clases populares “incorruptas”)”​ (Taguieff, 2004; en Perrineau, 2005:23). 

Siguiendo con el aspecto xenófobo de los discursos, ciertos autores hacen notar el cambio de términos a la hora de diferenciar la población nacional de la migrante. Mientras en la década de 1930 los discursos fascistas aplicaban como factor diferenciador el “racismo biológico”, este ha sido sustituido por “un racismo cultural o diferencialista” (Wieviorka, 1992), donde la raza es sustituida por la ​cultura como forma de clasificación de los individuos y de diferenciación entre grupos, entendiéndose cultura como “​una mezcla de valores, estilo de vida y tradiciones, concebida de forma estática e internamente homogénea​” (Barker, 1981) (Stolcke, 1995). Así, la nación es identificada con una identidad cultural que se construye alrededor de elementos relacionados con su pasado, mientras que la población inmigrante es abordada a través de su diferente pertenencia cultural y, por lo tanto, ubicada en un espacio simbólico ajeno al nacional, justificando así la idea de que una «excesiva» entrada de población con culturas distintas (los inmigrantes) constituiría una amenaza para la integridad cultural de la nación (Antón-Mellón, 2016). 

La clave de este discurso, y la base para su explotación política por la derecha radical populista, está en que articula y resalta la «exterioridad» de los inmigrantes respecto al grupo mayoritario y no, como hacía el racismo biológico, su inferioridad (Stolcke, 1995). Una exterioridad que marca tanto la no pertenencia de esta población a la comunidad nacional como la supuesta existencia de profundas diferencias culturales respecto a la población mayoritaria. Por ello, el mantenimiento de las diferencias y la separación entre culturas se presentan como algo necesario (para evitar la homogeneización cultural y evitar conflictos) y propio de la naturaleza humana, pues los individuos son solidarios con los de su grupo y hostiles con los otros (Hernández-Carr, 2011). 

Analizando los estudios de diversos autores, podemos concretar tres ejes discursivos específicos en materia de inmigración de estos partidos nativistas o ultranacionalistas. Un primer eje sería el de la defensa de Europa ante una «amenaza cultural», haciendo una de la reiterada advertencia de que la llegada de un número «excesivo» de individuos con culturas ajenas a la autóctona supone un peligro para la supervivencia de los valores, estilo de vida y tradiciones de esta (Betz, 2004) (Antón-Mellón, 2016). El discurso basado en una defensa de la identidad cultural autóctona se ha visto progresivamente complementado con el de la necesidad de defender la sociedad y los valores «occidentales» frente a la amenaza que se considera representa el islam (Hernández-Carr, 2011). 

Esta vinculación entre la cultura autóctona y la «occidental» o europea, y la equiparación de la lucha de cada formación en su ámbito de actuación local con una «lucha» conjunta a nivel europeo, ha fomentado la coordinación de estas formaciones en sus estrategias dentro del parlamento europeo. Pues aplicando como objetivo a defender la “etnicidad europea”, se entiende que debe ser el pueblo europeo el que esté representado por un gobierno comunitario, excluyendo a toda persona ajena a esta etnia del proceso democrático y justificando por tanto el discurso de rechazo a la migración y del proteccionismo nacionalista (Alcívar, 2014). 

El segundo de los ejes mencionados sería la idea de la incompatibilidad cultural, alude a los supuestos «problemas» que la presencia de población extranjera comporta. Este planteamiento se ha utilizado para vincular el fenómeno migratorio con problemáticas sociales como son el descenso en el rendimiento escolar de los alumnos autóctonos, la degradación de los barrios de las grandes ciudades y los «problemas de convivencia» derivados, la inseguridad ciudadana o los comportamientos «anti-sociales» de los jóvenes (algo que se ve ejemplificado en los discursos de VOX sobre los MENAS (Menores Extranjeros No Acompañados) con frases de su líder Abascal con ejemplos como “​a los MENAS hay que expulsarlos​”) (Rydgren, 2005) (Hernández-Carr, 2011). 

Así pues, el tercer y último de los ejes del discurso sería el referido la denuncia de los supuestos perjuicios que a nivel material implica la llegada de población inmigrante para las clases populares autóctonas (Hernández-Carr, 2011). Esta se basa en un supuesto sobre-uso y/o uso fraudulento de los servicios públicos por parte de los inmigrantes, y, en un supuesto trato de favor hacia la población extranjera en detrimento de la autóctona por parte de la administración pública. Por lo que respecta al empleo, se relaciona el desempleo existente y la progresiva precarización del mercado laboral con la «desleal» competencia ejercida por la población inmigrante (Mudde, 2007). Esto se ejemplifica con mensajes como “​Austria primero”​ en los panfletos electorales del FPÖ austríaco.

Otro aspecto muy importante de la literatura académica respecto a estos discursos, es la parte referida a quiénes van a los mítines de estas formaciones. Aunque los artículos abordan multitud de características de los votantes, empezaremos entrando en el perfil socioeconómico de los votantes de estas formaciones. 

En la década de los 90 era un voto mayoritariamente de clase media, pero eso decae en una gradual “obrerización” del electorado (Evans y Ivaldi, 2002) (Lubers, 2002) (Ignazi, 2003), la suma de ambos sectores (con una mayor corriente perteneciente ya al sector obrero) explicaría su creciente despegue (Ivarsflaten, 2005). Esa clase media “tradicional”, estaría compuesta por exvotantes de formaciones políticas conservadoras que se han radicalizado hacia la derecha por temas concernientes a la inmigración, la inseguridad y los temas identitarios. El descontento por la respuestas políticas a estos problemas de los partidos tradicionales de derecha habría llevado a estos votantes a respaldar opciones más radicales (Ignazi, 2003) (Mayer, 2002). Entrando en características nominales hablaríamos de comerciantes, pequeños empresarios y trabajadores autónomos (Evans, 2005), que fueran mayoritariamente jóvenes varones (Givens, 2004) que no se consideran ni de izquierdas ni de derechas, con un escaso nivel de politización y huérfanos de adscripción ideológica, estos a su vez tendrían un bajo nivel de titulación académica o un trabajo de baja cualificación (Mayer, 2003) (Evans, 2005) (Lubbers, 2002) (Mudde, 2007). 

El voto de estos dos grupos es captados mediante distintas líneas discursales sobre la inmigración. Mientras que el uso de la temática migratoria sirve para captar las angustias económicas y de protección social de una parte de la clase trabajadora, una postura autoritaria en materia de ley y orden, con su correspondiente carga xenófoba, sirve para atender los deseos de la clase media tradicional (Evans e Ivaldi, 2002) (Ivarsflaten, 2005). 

La mayoría de estudios coinciden en señalar que las actitudes críticas hacia la inmigración y hacia el sistema político son las que más nítidamente distinguen a los votantes de estas formaciones del resto del electorado (Lubbers, 2002) (Kessler y Freeman, 2005). Asimismo, los fenómenos sociales que más preocupan a este electorado son la inmigración y la inseguridad ciudadana (Perrineau, 1996) (Mayer, 2002). Finalmente, en relación a las motivaciones esgrimidas por los electores para dar su apoyo a estas formaciones, pueden señalarse cuatro «motores» de este voto: la inmigración, la protesta contra el sistema político, las temáticas «sociales» (desempleo y protección social) y, finalmente, una demanda de más «ley y orden» (Evans e Ivaldi, 2002). 

Marco teórico 

Una vez visto lo que dice la literatura respecto a los discursos de la “nueva extrema derecha”, es importante resaltar la estrategia que usan en sus mensajes para calar en la población como es la estrategia populista. 

El populismo es más “una actitud política, retórica o práctica que una ideología, programa o partido” (European Humanist Federation, 2013). Es interesante resaltar cuáles serían los principios que podrían identificar un discurso populista, para algunos autores como Kirk Hawkins el populismo se basa en 5 principios: a) una visión maniquea de lo político-social; b) el bien es identificado con la voluntad del pueblo; c) el mal es identificado con una élite conspirativa; d) la necesidad de realizar un cambio sistémico; y e) una actitud “todo vale” (algo que englobaría estos partidos en los denominados ​catch-all party)​ (Hawkins, 2010). 

Otras fuentes como la European Humanist Federation destaca como señas de identidad del discurso populista: a) Promover la democracia directa a manera de relación inmediata entre el gobierno y el pueblo, rechazando el sistema político establecido b) Ofrecer soluciones claramente demagógicas e inmediatas a los problemas comunes del de la población c) Formar un dualismo entre el pueblo (que viene a tener el papel de bueno) contra las élites y el gobierno (acusados de ser corruptos y tecnocráticos) d) Idealizar a la nación y la exalta las tradiciones, así como el desprestigio de toda estructura supranacional (European Humanist Federation, 2013). 

Dentro de los diversos planteamientos teóricos sobre qué es el populismo, el autor Cas Mudde lo describe como “​una ideología fina o delgada que considera que la sociedad está, en última instancia, separada en dos grupos homogéneos y antagónicos, el «pueblo puro» versus la «élite corrupta», y que defiende que la política debería ser una expresión de la voluntad general del pueblo​” (Mudde, 2004). Esta definición enlaza con lo que es uno de los principiosdelaperspectivapostestructuralista,comoeslaconfrontacióndel​nosotrosv​ersus ellos.​ 

El postestructuralismo, puede definirse como uno de los discursos académicos postmodernistas, que presta atención al lenguaje, el poder, el deseo y la representación como categorías discursivas (Pinar, 1995). La crítica postestructural investiga los efectos de la historia y el poder sobre lo que afirmamos saber y cómo organizamos nuestras prácticas discursivas, a su vez argumenta que somos cautivos de nuestras prácticas discursivas y, además, que éstas no se hallan racionalmente diseñadas (Cherryholmes, 1999). 

Hipótesis

  • –  Los partidos de la “nueva extrema derecha” defienden que la llegada de inmigrantes a territorio nacional supone una amenaza para la identidad cultural del país 
  • –  Los discursos xenófobos, proteccionistas y con medidas cortoplacistas atraen a una buena parte de los votantes de clase media 
  • –  Las ideas de los partidos de la “nueva extrema derecha” se transmiten a través técnicas discursales populistas 

Metodología

Como metodología para testar mis hipótesis aplicaré tanto los principios del populismo como los de la perspectiva post-estructuralista. 

Empezando por la primera hipótesis, haciendo uso de las claves presentadas por Hawkins y por la European Humanist Federation, se aprecia como los discursos de Salvini o Le Pen identifican claramente a la figura del inmigrante (de etnia negra o árabe y musulmán) como una amenaza hacia la Europa compuesta por personas de piel blanca y con creencias cristianas católicas. Aquí se ve una clara ejemplificación del ​nosotros vs ellos de la que nos habla la perspectiva post-estructuralista, al definir el ellos como el inmigrante “invasor” que debemos contener y del que tenemos el deber de defendernos (algo expresado en frases tales como “​hundamos a cañonazos los barcos de los inmigrantes ilegales​”, dicha en los mítines del político Mateo Salvini de la Liga Norte italiana). Esto se englobaría en el marco de soluciones demagógicas e inmediatas que habla la teoría populista. 

En relación a la segunda hipótesis, los discursos de estos partidos centran su atención en la crítica hacia el gobierno y la administración acusada de corrupta y servil hacia los supuestos “lobbies de las mafias”, algo que se comprueba en los diversos discursos de VOX en materia de control fronterizo y acusaciones al gobierno socialista de ser “​los nuevos enemigos de España​”. Este discurso es utilizado para atraer a la clase obrera, que temerosa de volver a las tasas de paro de la época de la crisis económica de 2012, votan a este tipo de formaciones que promete ayudas para los nacionales y condena toda acción pública en cuestiones que no defiendan (según su opinión) los intereses de los nacionales. Esto es comprobable al hablar con las personas presentes en los mítines, que sin ser de la clase media conservadora tradicional, deciden seguir estas ideas “porque defienden su país”, aludiendo así a la idea de que las políticas más laxas en cuestiones migratorias son una amenaza para el interés nacional. 

En la tercera hipótesis es fácil de testar debido a que siguiendo los discursos y los símbolos de estos partidos, se comprueba como cumplen “paso por paso”, los principios del populismo. Como primer ejemplo sería el “lavado de cara” mencionado al principio de la revisión de la literatura, esta ​nueva extrema derecha ​no es sino la misma extrema derecha tradicional que surge en la década de los 50, con la diferencia principal de que en vez de enfrentarse al sistema democrático e intentar sustraer la soberanía del pueblo, este utiliza las herramientas democráticas para que, usando lo que ellos defienden como “el verdadero sentir del pueblo nacional”, puedan destruir el sistema desde dentro (algo que se ejemplifica en los discursos de VOX sobre la idea de eliminar el régimen de las autonomías de la Constitución española). 

Bibliografía Cómo ven la inmigración los partidos de la nueva extrema derecha europea

Isabel Cebolla Lopez

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